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EL RESTO DE LOS SERES VIVOS
Gabriela Luzzi

Los veinte cuentos cortos que componen El resto de los seres vivos, primer libro de cuentos de Gabriela Luzzi, confirman una sospecha que se instaló con sus libros de poemas: el mundo de Luzzi es autónomo, original.
En los poemas de Liebre (Vox, 2015) los animales y las personas conviven con una realidad inestable, donde lo cotidiano y lo maravilloso se conectan con sutileza y naturalidad. En este nuevo libro las historias se apartan de la Patagonia de Liebre. El resto de los seres vivos funciona en otra geografía, donde la fantasía y lo onírico irrumpen, alterando la lógica de la causalidad real, sin descomponerla del todo. 
Los cuentos de Luzzi se leen con facilidad. Es inevitable dejarse llevar por su sonoridad, sus climas, sentir que estos retazos de vidas cercanas y un poco incomprensibles nos cautivan por un rato. Las historias quedan suspendidas en el aire, en el tiempo, por eso nos dejan la sensación de que en cualquier momento, en cualquier lugar, nos vamos a volver a encontrar con los personajes de este libro. 

Ilustración de tapa / Lucía Pechersky




QUEBEC 
Tamara Till

En Quebec, primera novela de Tamara Till, nos metemos de manera sutil en los silencios y la vida cotidiana de una pareja de argentinos que se va insertando, de a poco, en otra lengua, otro clima, otros paisajes. 
Ignoramos más de lo que sabemos de esos dos personajes que se mueven en la nieve, hablan poco y casi no proyectan otra cosa que lo inmediato.
Hay un malestar en Quebec, un malestar que recorre el texto y que no emerge del todo.
Con sobriedad, con delicadeza, Tamara Till nos presenta a sus personajes, que intentan seguir adelante. Acechados por un exilio voluntario y por el peso del hijo que no tuvieron.
Con Quebec, Tamara Till ganó el Primer Concurso de Narrativa "Bernardo Kordon", organizado por las editoriales Paisanita y Conejos, en 2016.

Ilustración de tapa / Daiana Ruiz




RUIDOS MOLESTOS 
Cristian Godoy

Los diez cuentos que componen este libro de Cristian Godoy  se mueven, con sutileza, por diferentes situaciones. Por diferentes desencuentros, en realidad. La sutileza también está presente en el lenguaje que utilizan los narradores de Ruidos molestos. Una ironía moderada recorre las historias, que van quedando a mitad de camino entre lo que se dice y cómo se lo dice. El tipo de realismo que practica Godoy, una especie de realismo irónico –o corrosivo-, nos permite tomar distancia de lo que leemos y, al mismo tiempo, involucrarnos con sus personajes como si los conociéramos desde siempre.
Una pareja gay que se separa, una secretaria que se mete en un cine porno para espiar a un compañero, un grupo de amigos que se quedan mirando un largo rato el cuerpo caído de una mujer, sin saber si está muerta o no.

Desde el primero hasta el último cuento de Ruidos molestos, la mirada de Cristian Godoy disecciona, escarba, con una prosa limpia y ágil. Es difícil abandonar la lectura del libro antes del final. Por más que se trate de un conjunto de relatos, se leen con la voracidad de una novela, saltando de una situación a otra, y confirmando a Godoy como un narrador hábil y diestro, que trabaja con historias donde los secretos vinculan y separan a las personas.  

Ilustración de tapa / Irina Sidorowicz




CHUAN 
Luciana Czudnowski

Con capítulos cortos, que le imprimen vértigo y velocidad a la lectura, Luciana Czudnowski narra, en Chuan, su primera novela,  unos pocos días en la vida de una chica que está entrando en la adolescencia y que siente que se enamoró del chino que atiende el supermercado de su barrio. 

El chino, Chuan, desaparece y la chica decide emprender un viaje para buscarlo. Pretende llegar a China, por si él decidió regresar a su país. Pero su viaje se irá cargando de sucesos inesperados y de dificultades. Con humor, sumergiéndose en situaciones absurdas, Luciana Czudnowski nos convoca a participar del relato de su protagonista, en una novela que nos obliga a continuar la lectura hasta el final, sin pausas.

Ilustración de tapa / Antolín Olgiatti 




LOS WACHOS
Walter Lezcano 

Los wachos que recorren los cuentos de Walter Lezcano están inmersos –y sumergidos- en una realidad hostil. Por más que se los vea en movimiento, buscando algo, tratando de cambiar de vida, salir de perdedores, la sensación que nos deja la lectura de estos cuentos es que la suerte está echada para ellos: esos pibes obsesionados con el porno, rebotando de casa en casa en las sucesivas mudanzas familiares, recibiendo palizas de otros pibes.  

Con una prosa áspera y veloz, Walter Lezcano, heredero del realismo sucio norteamericano, pero también de Roberto Arlt, de Bernardo Kordon, de Fabián Casas, nos involucra en la vida de sus personajes. El epígrafe de Roberto Bolaño que abre el volumen, de algún modo, abre también un posible mapa de lecturas: “Hay cosas que se pueden contar y cosas que no se pueden contar, piensa B., abatido. A  partir de ese momento él sabe que se está aproximando el desastre”. 

Esa sensación de desastre próximo, de que todo puede desbarrancarse en cualquier momento, nunca nos abandona durante la lectura de Los wachos. Pero tampoco nos abandona la certeza de que algunos de estos cuentos son de lectura imprescindible para pensar en la producción de la última década de la literatura argentina.

 Ilustración de tapa / Razz





DE ESTE LADO DEL CHARCO
Mariana Komiseroff

“Atravesamos el portoncito de madera y corrimos al fondo”. Así empieza la primera novela de Mariana Komiseroff, De este lado del charco. Los que atraviesan el portoncito y corren al fondo son Adrián, al que llaman Nari, y sus hermanos. Una familia de cuatro chicos y una madre silenciosa que acaban de llegar de Uruguay, para instalarse en un barrio pobre del Conurbano bonaerense. Son varios los años y los conflictos que se suceden en la historia, desde que atravesaron el Río de la Plata y, también, el portoncito de la casa materna para jugar a la escondida.
   De este lado del charco es una historia de iniciación, narrada en clave realista, que nos invita a sumergirnos en la vida del Nari: sus primeros trabajos, sus primeros amores, su madre, sus hermanos, sus hijos. Su barrio. 
   Komiseroff explora la intimidad de sus personajes, sin invadirlos, mirándolos andar.
   Con una prosa seca y coloquial, de a ratos áspera, de a ratos vertiginosa, la novela de Mariana Komiseroff avanza a gran velocidad y nos cautiva con su ritmo cinematográfico.

 Ilustración de tapa / Pedro Mancini





LA ESTRELLA PRIMERA
Palo Pandolfo

Además de músico, Palo Pandolfo es un poeta casi secreto. Paralelamente a su carrera musical, fue desarrollando una intensa y constante labor poética que, hasta ahora, permanecía desconocida. "La estrella primera" reúne poemas que fueron escritos entre 2005 y 2013. Estos poemas, donde la sensibilidad está en primer plano, parecen remitir al surrealismo de Breton, al romanticismo alucinado de Baudelaire, y también a distintas situaciones cotidianas, donde no faltan las referencias a la vida espiritual.
Los poemas de Palo celebran la naturaleza, el amor, la pareja, los hijos, los amigos. Y nos invitan a disfrutar del ritmo y la cadencia de las cosas que nos rodean, con versos sencillos e imágenes psicodélicas, místicas..
Como escribió Tom Lupo, en el prólogo de este libro de Palo Pandolfo, "La estrella primera": “...ya no es sólo el poeta que asomaba en sus canciones, ahora es el ejercicio pleno del lenguaje, despojado de la música y que encuentra sin embargo otra música, en el sonido de las palabras”.

    Ilustración de tapa / Pau Sanz i Vila




VELOCIDAD CRUCERO Y OTROS LIBROS
Carlos Battilana

Velocidad crucero y otros libros reúne un conjunto de poemas representativos de la obra de Carlos Battilana. Está compuesto por un libro nuevo, Velocidad crucero y algunos poemas de tres libros anteriores, Materia, El lado ciego y Narración.
Como bien señala Jorge Monteleone, en el estudio crítico que cierra este libro, uno de los núcleos temáticos de la poesía de Battilana  es “el sentido de la paternidad y su despliegue en la familia”. A Battilana no le molesta instalarse en ese espacio incómodo, aparentemente anacrónico. Al contrario, sube la apuesta y resignifica esa zona tan afectada por los discursos convencionales y la hace brillar.  Su trabajo con el lenguaje y con la tradición poética lo ubican en un lugar personal, si lo pensamos en el marco de su generación.

Carlos Battilana empezó a dar a conocer sus poemas en los años noventa y mostró, desde su primer libro, que sus elecciones estéticas, que se fueron desarrollando  en  los últimos veintidós años, se ubican en un espacio reconocible y propio: recupera zonas de la lengua que fueron cayendo en desuso y apuesta por una poesía que celebra los afectos, con una originalidad que lo coloca  entre los autores imprescindibles de las recientes promociones de la poesía argentina.

Ilustración de tapa / Lorena Land



CADA SIETE SEGUNDOS
Sebastián Grimberg

Los cuentos de Sebastián Grimberg son prolijos, precisos y se mueven con comodidad entre el realismo, lo fantástico y la ciencia ficción. Grimberg tiene la virtud de atraparnos, desde las primeras líneas de cada una de sus historias y dejarnos sumergidos en la lectura hasta el final.
Eso pasa con cada cuento, es decir, con el libro entero. Salimos de un cuento y entramos en otro,  dejándonos llevar por una prosa despojada y por la variedad de las historias: la tensión sexual  que se establece entre dos hermanos; dos mujeres que parecen una sola; una sociedad donde la planificación organiza las relaciones de pareja y el control de natalidad; un maestro atrapado en el juego peligroso que organizan sus alumnas.

“Cuentista es aquel escritor capaz de narrar el universo en poco más o en poco menos de diez páginas”, escribió Vicente Battista, en el prólogo de este libro. Los once relatos que componen Cada siete segundos, primer libro de Sebastián Grimberg, se ajustan, cada uno a su manera, a esa definición. 

Ilustración de tapa / Paula Bustamante Jaña




CONVERSACIONES CON MARIO LEVRERO
Pablo Silva Olazábal

Este es un libro necesario. Por supuesto, a su modo, todos los libros lo son. 
Pero en el caso de Conversaciones con Mario Levrero, de Pablo Silva Olazábal, lo necesario se convierte, también, en urgencia. Hacía falta que llegaran a la Argentina estas conversaciones entre Silva Olazábal y Levrero. Ya circularon en Uruguay, en la primera edición del libro, en 2008 y en Chile, en una edición corregida y aumentada, en 2012. La edición que presentamos ahora incluye, además, un conjunto de  textos complementarios.
Conversaciones con Mario Levrero nos brinda una gran oportunidad. La oportunidad de entrar en la cocina de Levrero y observar qué hace con sus textos, cómo los escribe, cómo los corrige, qué lee, qué películas mira, cuál es su método de trabajo. Es un libro de entrevistas, pero, además, es un manual involuntario: las herramientas del oficio de escribir, problematizadas y al servicio de los lectores que quieran entrar de una manera más profunda en la obra de Levrero; de los lectores que nunca leyeron a Levrero; de los escritores en formación; de los escritores con una obra en curso; y de todos los que sientan la literatura como un organismo vivo, imprevisto, contradictorio y, por lo tanto, en permanente transformación. 

Ilustración de tapa / Pablo Rivas - Mambo







CHICOS MALOS Y OTROS LIBROS
Osvaldo Bossi

Este volumen de poemas de Osvaldo Bossi reúne tres libros. Uno inédito, Chicos malos, y dos publicados anteriormente, pero ya descatalogados y muy difíciles de encontrar: El muchacho de los helados y Esto no puede seguir así. 
En sus poemas, Bossi nos cuenta historias de amor, en escenas cotidianas, con distintos chicos que podrían resumirse en uno solo. Un muchacho que necesita protección, que se aleja y se acerca, que es evocado en los pliegues de la memoria o que está presente y se convierte en una obsesión.
“Un lenguaje directo no tiene por qué ser simple -escribió Osvaldo Bossi-, y hasta quizás ocurra todo lo contrario. Lo cierto es que cada vez me aburren más las formas canonizadas. Admiro a poetas como Jattin, Ginsberg, Alda Merini… Es cierto que estaban bastante locos, pero bueno, no veo otra manera de escribir poesía que no sea corriendo ese riesgo”.
Los poemas de Bossi son narrados  por una voz  sensible, sin estridencias, que sufre y goza casi de la misma manera, sin elevar el tono. Una voz suave, tímida, confesional, una voz que es ampliamente reconocible dentro de la poesía argentina de las últimas décadas.  

Ilustración de tapa / Pablo Rivas - Mambo




LA SUCESION
Cynthia Edul

La sucesión, primera novela de Cynthia Edul, narra tres momentos, a lolargo de varios años, en la vida de un personaje que convive con el miedo y la fascinación que le produce su padre.La narradora es la hija menor en una familia de clase alta que está siempre al borde de la inestabilidad emocional y de la violencia. A medida que avanza el relato nos vamos involucrando en los vínculos que establecen los miembros de la familia, con un padre jugador y una madre complaciente. La historia se mueve en la tensión entre el amor y el desamparo.
La dramaturga y escritora Cynthia Edul se revela en esta novela como una narradora hábil, con un mundo propio, rico, que nos hace pensar en los climas de algunos textos de Fogwill y con escenarios y personajes poco transitados en la literatura argentina.

Ilustración de tapa / Pablo Vigo





LOS APARTADOS
Juan Manuel Porta

Con los cuatro cuentos que componen Los apartados, Juan Manuel Porta se inscribe en una zona de la tradición cuentística norteamericana que se ha transitado también en la Argentina: el realismo sucio. Personajes a la deriva, que se mueven en los márgenes, solitarios, sin futuro. Aires de Carver se respiran en
estos relatos. Pero, a diferencia de los norteamericanos, la violencia se vuelve explícita, en algunos pasajes.
Los relatos de este libro están escritos con una prosa llana, sin ornamentos.Leyéndolos nos metemos en la relación entre una mujer y su padre alcohólico. En la vida de un hombre que se instala en la que fue la casa de sus padres y que ahora es una casa en ruinas. En los vínculos violentos y racistas que se establecen entre un grupo de chicos que juegan al rugby. En el vagabundeo de unpersonaje que vuelve a Buenos Aires, después de un tiempo de vivir en Europa y que se dedica a transitar, durante toda una noche, entre la casa de su mujer, los prostíbulos y los bares.
Los apartados es el primer libro de Juan Manuel Porta y obtuvo el tercer premio del concurso del Fondo Nacional de las Artes, en 2010.

Ilustración de tapa / Fernando Calvi



CIERTAS CHICAS
Ariel Bermani

Ciertas chicas, quinto libro de Ariel Bermani, está compuesto por un conjunto de relatos de diferentes tonos, extensiones y épocas. Podría pensarse que se trata de una antología de cuentos, porque los textos abarcan diecisiete años en la producción del autor. Tienen, a pesar de las diferencias, un común denominador. Son, casi todos, historias con chicas. Los personajes masculinos, involucrados en conflictos con mujeres, hacen lo que pueden, que no es mucho, para no quedar avasallados por la derrota. Antihéroes, solitarios, caminan por la cornisa de la realidad, siempre a punto de caerse. Como en sus novelas, Bermani vuelve a fotografiar, a mirar de lejos, incluso acercarse para contar una historia, pero siempre con los mínimos elementos, sin contarnos nunca qué es lo que pasa, apenas narrando lo que ve.
Adolescentes que juegan carreras con sus autitos, dos amigos que hablan durante horas mientras esperan que se enfríen las cervezas, chicas que se pintan mucho, o se huelen los dedos, o militan en política y están angustiadas porque la revolución tarda en llegar. El humor, la recuperación de algunos episodios de infancia, la iniciación en el mundo masculino. Las chicas de este libro fresco, de lectura rápida, nos dejarán pensando en lo difícil que es establecer vínculos, salir del aislamiento.
Áspero es una de las palabras que aparece con frecuencia en la obra de Ariel Bermani. Es un narrador que nos atrapa con sus historias veloces y nos deja la sensación de estar viviendo escenas de películas. Siempre incompletas, pero intensas y ásperas. 

Ilustración de tapa / Mariana Del Percio





BRASIL
Paula Brecciaroli

Brasil es un diario de viaje escrito por una chica que acaba de separarse de su novio y que necesita estar lejos.
Las imágenes se van apilando y el viaje en tren, que parece un viaje a ninguna parte, nos permite asomarnos a la cotidianeidad de un puñado de personajes, en suspenso, que están solos y que tienen poco para compartir.
Novela fragmentaria, paródica, Brasil nos presenta a una nueva autora que ingresa en el panorama de la narrativa argentina, con la firmeza de una prosa que hace pensar en la literatura rioplatense. Como Gandolfo, como Levrero, Brecciaroli planta a sus personajes en medio de situaciones imprecisas, incluso inverosímiles, y nos invita a asomarnos para verlos moverse sin dirección, a la deriva, sin dramatismo.
Primera novela de Paula Brecciaroli, Brasil es un viaje iniciático. Toda novela es un viaje, pero, en este caso, está tematizado y cada nuevo fragmento, nos envuelve en un clima enrarecido donde la melancolía y el humor conviven sin estorbarse.

Ilustración de tapa / Pablo Rivas - Mambo





JUEGO DE CHICOS 
Facundo R. Soto

Los personajes que desarrolla Facundo R. Soto en este libro forman parte de un conjunto: son jugadores de un equipo gay de fútbol. Cada relato o capítulo, de esta colección de cuentos, o de esta novela en episodios, nos presenta a uno de los jugadores. El libro se cierra con la historia del DT.
Con una prosa fluida, el narrador nos acompaña, como personaje secundario, como testigo de las vidas de sus compañeros de equipo, -con sutileza, casi en voz baja-, al mundo de los chicos que parecen condenados al sexo rápido, que casi no deja huellas, y a la vida en suspenso.
Los personajes de Soto son frágiles. Caminan en círculos. Buscan compañía en la sesiones de chat, en los bosques de Palermo, en las canchas de fútbol.
La lectura de Juego de chicos -segundo libro de Facundo R. Soto, el primero fue Olor a pasto recién cortado- nos invita a recuperar a otro gran escritor argentino, Osvaldo Lamborghini. Como Lamborghini, Soto entra de lleno en las grietas del deseo. Hurga en las vidas de sus criaturas para saber cómo funciona el deseo. Trata de entender, en definitiva, cómo hacer para superar el dilema que recorre todos sus relatos: la frase que repiten sus personajes como una letanía: “tener sexo es fácil, lo difícil es encontrar amor”. 

Ilustración de tapa: Lucía Harari




YO QUERÍA SER ASTRONAUTA 
Bruno Szister

El libro de Bruno Szister nos invita a recorrer la vida de un mismo personaje, en forma oblicua, casi restándole importancia a los episodios que se narran. Yo quería ser astronauta es un libro de inflexiones, de quiebres. Con una prosa que se mueve en  tre la evocación melancólica y la distancia crítica, casi impersonal, Szister narra sueños, una visita al cementerio, el inicio de un vínculo sentimental, los cumpleaños de las primeras épocas, la muerte del padre, recuerdos de infancia, la iniciación sexual, el lugar de la familia en el crecimiento de un chico que se siente frágil.

Resulta difícil abandonar la lectura de este libro una vez que entramos en su atmósfera. Interesante debut de Bruno Szister en la literatura argentina. Sus relatos parecen fotos. Imágenes recortadas de la memoria y pegadas en un álbum con prolijidad. Imágenes siempre incompletas, fuera de foco. 

Ilustración de tapa / Delius