viernes, 18 de diciembre de 2015

CHUAN / Reseña en Evaristo Cultural por Nicolás Ferraro

EVARISTO CULTURAL | 18/12/2015
por Nicolas Ferraro

NOTA COMPLETA ACA

CHUAN | Luciana Czudnowski

El día de su cumpleaños número once, la protagonista sin nombre de esta historia se entera que su amor, Chuan, el chino que trabaja en el supermercado de su barrio, desapareció. Ella no duda y decide saber qué paso con él, encontrarlo, cueste lo que cueste, por más que tenga que ir hasta China, ida y vuelta.
La primera novela de Luciana Czudnowski es una historia de iniciación donde la búsqueda de Chuan da inicio a la aventura, en la que el absurdo, el humor, las travesuras y la ternura tejen los días que separan a esta chica de abandonar la niñez.
Chuan presenta una narración construida desde el abandono y las ausencias en la vida de esta chica. Primero, su amor: Chuan. Después, su madre, con sus viajes y con su pareja nueva. Antes, su padre en la nieve de Alaska. La protagonista dice que, cuando quiere, es obediente, pero, por suerte para los lectores, no es algo que sea muy seguido.
Preocupate cuando esta nena te sonría de costado, cuando use su sonrisa de diabla, porque algo está a punto de hacerte o pedirte. Está dispuesta a que todos los que compiten por su amor con Chuan sufran o desaparezcan, los odia con el odio torpe de los inocentes.
Ella no tiene amigas, tiene planes. Busca soluciones y no excusas, y no duda en extorsionar hasta a su propia abuela para conseguir lo que quiere.
Su madre desacredita el amor de su hija por Chuan, lo ve sólo como un capricho más, como el que puede tener por alguno de sus juguetes. Pero a ojos de su hija, da la impresión de que el amor es el más lindo de los caprichos.
En las novelas de iniciación priman las dudas, pero la protagonista de Chuan va hacia adelante con seguridad, con la convicción del deseo, ese deseo que uno de grande quiere recuperar, ése que no entiende de “peros”, mucho menos de “y si hubiera”. Esta “pequeña” hace, avanza en busca de lo que quiere, con la sensación de que todo tiene solución: para que las ideas bajen más rápido hay que acostarse boca abajo, para ser sexy hay que hacer un poco de trompita, para parecer más grande no hay que sonreír.
Ella sabe todo. Menos dónde está Chuan.
Czudnowski le imprime a su prosa la poesía de lo cotidiano: “Esa semana mamá se la pasó llorando y sin comer, pero cuando hablaba con Norma por teléfono, se reía como una cajita de música”. Los capítulos cortos impulsan el ritmo de la novela, se suceden unos a otros en una suerte de efecto dominó.
Es interesante, a su vez, el retrato de época, la línea difusa entre el final de los ochenta y el comienzo de los noventa; días que pasan entre graffitis de Megadeth y “Chaca puto”, posters de Van Damme y Xuxa, galletitas Melba y Horóscopo. La autora apela a la nostalgia que saca sonrisas y no lágrimas.
Chuan es una novela de iniciación diferente, que nos habla, más que de la perdida de la inocencia, de la felicidad que solamente brinda la infancia.